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viernes, 10 de octubre de 2008

Contrastes de Varsovia

Todos antes de viajar a un país que no concemos intentamos averiguar un poco sobre sus costumbres, su día a día, el carácter de su gente, etc. Cuando además no sólo viajas por cuestiones de ocio sino que pretendes establecerte allí durante un tiempo por temas de estudios, trabajo o cualquier otro, entonces estás casi obligado a profundizar en la esencia del país. Lo cierto es que nunca es suficiente y siempre te sorprendes de lo que te encuentras. Varsovia me ha sorprendido, no cabe duda, pero creo que tras analiar pros y contras, el balance es positivo.

En un día normal en la capital polaca te pueden ocurrir muchas cosas, desde que te montas en el primer tranvía o autobus de la mañana hasta que coges un taxi o autobus nocturno a la hora de volver a casa.

Sobre los tranvías hay que saber que siempre pasarán 2 o 3 minutos antes de la hora prevista por lo que si llegas tarde no te molestes en correr pues ya lo habrás perdido pero también hay que decir en favor del trasporte público en Varsovia que está muy extendido y con mucha frecuencia. Cuidado a la hora de sentarte en algún medio de transporte, hay ciertos asientos reservados para personas mayores, embarazadas, adultos con niños, carritos de bebé, etc. En España ocurre igual, pero aquí se lo toman muy en serio, si no cedes tu asiento a una persona que lo necesita te mirarán mal, o peor, te gritarán hasta que quedes en ridíulo ante todo el mundo y querrás que te trague la tierra. Los vagones de los Tramwaj (tranvías) y los coches de los Autobuses (igual, autobuses) son algo arcaicos, con un poco de suerte te puedes encontrar alguno más moderno pero seguro que irás como anchoas en conserva, lo bueno es que al ir bien apretadito se contrarrestará la manía de lo varsovianos de llevar las ventanas siempre abiertas, vamos que estos tipos no tienen que envidiar nada a los vascos.

Durante el día se pueden hacer muchas cosas, aunque algunos de vez en cuando debemos de ir a clases de polaco o inglés, seminarios, prácticas, etc. Cuando el tiempo libre llama a nuestra puerta o los profesores no acuden a clase alegando atascos o viajes a congresos y encuentros (os prometo que es frecuente y eso nos encanta, jaja) pues hay que aprovechar para conocer cosillas o empaparse de la vida y costumbres polacas y esto quiere decir ir a tomar algo caliente, dar un paseo por la Stare Miasto (ciudad vieja) o simplemente pasear por el parque Lazienkowskie, un enorme jardín con lago incluído que está junto al Vístula y es la zona donde se encuentran las embajadas, entre ellas la de España. Un lugar que no podéis dejar de visitar es el "Museo conmemorativo de la primera Escalera Mecánica de Polonia", suena a broma pero es totalmente cierto, un conjunto de fotografías en blanco y negro y un cartel con las 14 normas que hay que aprender antes de subir a la escalera completan la exposición. Aquí estoy a pocos segundos de montar en la famosa escalera (tras de mí, las fotografías de las que hablaba).

Una cosa muy curiosa de la vida en Polonia es los horarios de los comercios y restaurantes, la cocina en estos últimos permanece abierta durante todo el día ya que los autóctonos no tienen una hora más o menos fija para comer, lo mismo te comen a la 1 que a las 5 de la tarde. El caso de las tiendas es muy similar ya que no cierran a medio día pero tampoco cierran ningún fin de semana, tampoco es algo muy extraño teniendo en cuenta que es una capital de país y en Madrid o Barcelona es más o menos similar. El tema de los bancos si que es más peliagudo, yo no sé en otras zonas de España, pero en mi Murcia natal tu no ves un banco abierto después de las 2 del medio día, puedes ver los jueves por la tarde abiertas las cajas de ahorro y solo entre octubre y abril. Pues aquí los bancos abren de lunes a viernes de 9 de la mañana a 6 de a tarde, eso de media, ya que hay algunos que abren antes o cierran más tarde.

Cuando cae la noche las opciones de ocio son muy parecidas a España, por un lado te puedes quedar en casa bebiendo, escuchando musica, hablando y riendo con los amigos, por otro lado puedes salir de copas a cualquier bareto o discoteca de la ciudad y ya si lo tuyo es combinar, pues puedes hacer las dos cosas, aunque con el frío que hace por la noche y si estas de fiesta en casa, creo que te piensas dos veces lo de salir para acabar la noche en la calle. De momento no he tenido ningún problema durante la noche varsoviana pero por el tamaño de los gorilas-porteros polacos y los problemas que te ponen para entrar a cualquier sitio, yo creo que en algunas ocasiones se tiene que liar gorda al llegar cierta hora de la noche. Bueno, un apunte importante, aquí los cubatas están milimétricamente medidos: 3 hielos, 1 chupito de alcohol y el resto de refresco o zumo. Más abajo podéis ver a Gosia, Basa, Kasia e Iwka (son sus nombres abreviados, aquí tdo el mundo tiene su abreviatura, seguro que no se escriben así, pero bastante que se pronunciarlos) haciendome los coros en un karaoke, fue divertido y diferente a las dos opciones mayoritarias en la fiesta nocturna polaca.


Tras ya casi 2 semanas en Varsovia me voy dando cuenta que las diferencias entre Polonia y España no son tantas y que en verdad es fácil adaptarse a un nuevo país, es cuestión de dejarse llevar por un autóctono con mucha paciencia y con ganas de un intercambio cultural, en este caso Polonia-España (Barbara-Victor) y es que es fácil compartir opiniones y experiencias cuando a ti te interesa lo que sé y a mi me interesa lo que me puedes enseñar.

Seguiré informando desde Varsovia, pues se me han escapado muchas cosas pero es que esto es como Big Brother, en Varsovia todo se magnifica.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Encontrando Varsovia

Prácticamente ya estoy asentado en Varsovia, a falta de pulir algunos detalles del tipo transportes, clases y vida nocturna. Mañana tendremos una reunión para los alumnos extranjeros que hemos llegado a la Universidad de Varsovia pero hasta entonces ya he tenido tiempo de descubrir bastantes cosas de la ciudad con la ayuda de Bárbara y la compañía de Joaquín, quien también va a estudiar en Varsovia y viaja desde Murcia conmigo, con él además tendré la oportunidad de compartir residencia, fiestas, viajes, etc.
Ya en el avión empezaron mis temores al tener el primer contacto con la nueva moneda, ¿por qué pago en Euros y me devuelven en Zloty (la moneda polaca)? Bueno, la verdad es que ya era hora de enfrentarse a la realidad y fue gracioso ver como el personal hacía la cuenta de cabeza, para que luego digan que las azafatas de vuelo son sólo imagen.
Ya en el aeropuerto de Varsovia y tras pequeños problemas de coordinación, es lo que tiene que hayan dos terminales que uno llega a la T2 y le esperan en la T1 o viceversa, logramos encontrar a Bárbara, una alumna de la Universidad de Varsovia que voluntariamente tendría que soportar mil y una preguntas a lo largo de la tarde y noche de ayer.
Fuimos hasta la residencia en taxi por unos 35 Zloty, unos 10 euros al cambio, la verdad es que fue bastante económico teniendo en cuenta que incluía un plus por llenarle el taxi de enormes maletas y el suplemento del trayecto desde el aeropuerto. Nos pudimos instalar y adecuar nuestra ropa a la nueva temperatura antes de salir a conocer un poco por encima la ciudad que nos acogía.
En la calle Nowy Swat, donde posan Joaquín y Bárbara alegremente (y cansadamente, aunque no lo parezca), es donde se encuentra mi facultad, de Periodismo y Política Social, en un antiguo edificio, al final y en la parte izquierda de la imagen. A escasos metros y algo más alejado en la parte derecha de la misma calle se sitúa el edificio principal de la Universidad de Varsovia.
El recorrido por la ciudad moderna y posteriormente por el casco viejo concluyó en la plaza del Mercado donde se encuentra la estatua de la Sirena de Varsovia, según la leyenda es ella quien le da nombre a la ciudad.
Hoy el día ha sido duro, tocaba comprar cosas necesarias para la vida diaria, pagar la residencia, lograr que funcionara la conexión a Internet en la habitación, de nuevo pasar frío, etc. Lo que se dice aburrirnos, no nos hemos aburrido. Todavía queda mucho día por delante, esta noche descubriremos más cosas de Varsovia, volveremos a coger esos autobuses prehistóricos pero eficientes, volveremos a darle las gracias a Bárbara, mil y una veces (por cada pregunta que le hicimos), y quizás descubramos ya un poco sobre la vida nocturna en este país del Este pero a la vez de Centroeuropa.

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