El año empezó frío, algo habitual en nuestras mediterráneas latitudes. Además, la tensión económica comenzaba a fraguarse y, por todos es conocido, que la situación no estará mejor a fin de año.
Era el momento de actuar, el año se presentaba complicado y seguro que había una vía de escape posible. Por mucha crisis, recesión o vete tu a saber, una cosa era clara, según las promesas de los que nos gobiernan las becas y otras ayudas al estudio no serían un blanco fácil a la hora de un recorte en los presupuestos económicos.
La decisión entonces fue fácil. ¿Por qué deben marchar a sus países de origen (como se viene escuchando desde hace un tiempo) los que tan bien fueron acogidos y que son un pilar importante en la economía de nuestro país? ¿No será mejor que me vaya yo a algún país donde no tenga que desayunar con crisis, comer con crisis y cenar con crisis?
En Murcia empecé el año y en Varsovia decidí acabarlo. Desde Polonia me encuentro como en un Mundo paralelo en el cual se sigue construyendo a destajo (por lo que me siento como en mi querido levante español), la venta de productos frescos tales como carnes, pescados, frutas y verduras aún no ha sufrido la proliferación de intermediarios (esto quiere decir bienes de primera necesidad a buen precio) y además puedes hablar de lo que quieras y hacer lo que te plazca ya que, aunque en materia social no andan muy avanzados, una creciente tolerancia se respira en la capital. Una cosa más, para los casos de añoranza, gracias a la red de redes puedes encontrar unas buenas dosis de crisis económica española.
A 0 grados empecé el año, a 0 grados os escribo (aunque a -10º o -15º lo acabaré),
NI FRÍO NI CALOR.
Era el momento de actuar, el año se presentaba complicado y seguro que había una vía de escape posible. Por mucha crisis, recesión o vete tu a saber, una cosa era clara, según las promesas de los que nos gobiernan las becas y otras ayudas al estudio no serían un blanco fácil a la hora de un recorte en los presupuestos económicos.
La decisión entonces fue fácil. ¿Por qué deben marchar a sus países de origen (como se viene escuchando desde hace un tiempo) los que tan bien fueron acogidos y que son un pilar importante en la economía de nuestro país? ¿No será mejor que me vaya yo a algún país donde no tenga que desayunar con crisis, comer con crisis y cenar con crisis?
En Murcia empecé el año y en Varsovia decidí acabarlo. Desde Polonia me encuentro como en un Mundo paralelo en el cual se sigue construyendo a destajo (por lo que me siento como en mi querido levante español), la venta de productos frescos tales como carnes, pescados, frutas y verduras aún no ha sufrido la proliferación de intermediarios (esto quiere decir bienes de primera necesidad a buen precio) y además puedes hablar de lo que quieras y hacer lo que te plazca ya que, aunque en materia social no andan muy avanzados, una creciente tolerancia se respira en la capital. Una cosa más, para los casos de añoranza, gracias a la red de redes puedes encontrar unas buenas dosis de crisis económica española.
A 0 grados empecé el año, a 0 grados os escribo (aunque a -10º o -15º lo acabaré),
NI FRÍO NI CALOR.
